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¡El mejor partido que puedes ganar!

¡El mejor partido que puedes ganar!

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Nadie sale a la cancha a perder, ni con la intención de fallar. Nadie anima a sus compañeros antes de un partido diciéndoles: ¡Hoy tenemos que perder! Todos queremos lo mismo: hacerlo bien y ganar. Pero, ¿Qué pasa cuando, aun después de haberlo dado todo, no obtenemos el resultado que esperábamos?

Si en algún momento has pasado por esto y has sentido frustración por un mal resultado, te recomendamos leer este artículo hasta el final.

La victoria ¿hay que perseguirla a toda costa?

Después de finalizado un partido en el que no nos fue como esperamos, es normal que nos invada una sensación de insatisfacción. Si pudiéramos describir este momento sería justo en el que nos solemos cuestionar demasiado nuestra actuación, capacidades, lo bien o mal que estábamos preparados, etc.

Y esto no está mal, al contrario, cuestionarnos es una buena práctica para determinar con objetividad las áreas en las que debemos mejorar. Sin embargo, el peligro de esta sensación es que muchas veces nos hace creer que si no ganamos, es porque, si o si, algo esta mal en nosotros. O que si no pensamos siempre en ganar, somos unos fracasados.

Esta creencia nos lleva a adoptar el pensamiento de que “la victoria hay que perseguirla a toda costa” y que siempre hay que ganar porque si no, nuestra valía como deportista es inferior en relación a nuestro oponente que gano.

Este pensamiento, que es muy común entre atletas, es un enemigo mortal de nuestra vida tanto profesional como personal. Porque, si hay algo cierto en la vida es que, por muy buenos que seamos en algo, siempre tendremos que lidiar con momentos de derrotas.

Y al no ser conscientes de ello, lo que ocurrirá es que la ansiedad por querer siempre ganar nos conducirá a un estado depresivo en donde, no importa lo mucho que nos esforcemos, si no conseguimos un buen resultado, sentiremos que es por causa de no ser suficientemente buenos para lograrlo.

De esto hay muchos casos, de deportistas famosos que a razón de la presión que ellos mismos se imponen por ganar y ser los mejores siempre, terminan manifestando terribles cuadros depresivos.  

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¿Qué es verdaderamente ganar?

Por suerte y aunque estos casos suelen ser muy comunes entre deportistas, hay formas de evitar que esta presión menoscabe nuestra salud mental y nos permita “disfrutar” también de las derrotas. Una de ellas es cambiando nuestra percepción de lo que es ganar.

Cuando pasamos de creer que ganar significa siempre un resultado a nuestro favor  en el marcador final, si no que al contrario, ganar es sobre todo estar en la capacidad de finalizar una competición bajo la firme convicción de haber hecho bien las cosas, de haber aportado lo mejor de nosotros y de que nuestro valor como deportista no depende del resultado, nuestra visión del triunfo cambia completamente.

Y, si logramos esto, podemos estar seguros de haber ganado el partido más importante, que es el que se juega internamente, entre nosotros mismos y nuestras emociones.  

Enfocarnos en ganar es importante, pero enfocarnos en disfrutar el proceso es fundamental para vivir el deporte desde un estado mental saludable.

Por eso, hoy te animamos a que, en cada partido, competencia u oportunidad de estar en cancha que tengas, te centres primordialmente en dar lo mejor de ti, en hacer lo mejor que puedas, en dar todo lo que dependa de ti y en sencillamente disfrutar el momento. Porque cuando haces esto, las posibilidades de obtener un resultado favorable en el marcador estarán más cerca de ti.

Recuerda que, al final, lo que te acerca a la victoria es el proceso, no desearla.

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